
Estos días solemos excedernos en comer y en beber.El resultado es, además de unos kilos de más, un estómago pesado y un organismo lleno de toxinas. Para dexintosicarme, además de unos buenos paseos por el monte, utilizo el aceite de oliva. Nada más levantarme,tomo una cucharadita y la mantengo en la boca de 10 a 15 minutos, revolviéndola de vez en cuando. Luego lo echo en el baño ,y lo limpio con lejía o algún desinfectante enseguida. En ese aceite,que ha cambiado de color y textura, van todas las toxinas que durante la noche se han acumulado en la boca. Si se repite durante unos días, la limpieza es mayor.
El aceite de oliva también ayuda a protejer el estómago en caso de que vayamos a beber más de lo acostumbrado. Si tomamos antes medio vaso, crea una capa protectora que hace que el alcohol no se absorva tanto y nos haga menos daño.
Pero si no hemos tenido precaución y nos hemos pasado, al día siguiente es bueno tomar vitamina B, para recuperarse mejor. La levadura de cerveza, tanto en copos como en pastillas, hace milagros. Claro que lo que deja el cuerpo y el estómago como una rosa, es un buen caldico o, mejor todavía, unas sopas de ajo, que resucitan a un muerto. Así que ya sabeis, si os pasais un poco, tiene solución