Me encantan los pendientes largos,pero siempre me ha parecido difícil guardarlos bien.Antes los tenía en una bandeja,y a la hora de elegir los que me iba a poner,tenía que revolverlos y se enganchaban unos con otros.Así que se me ocurrió hacer un expositor parecido a los que usan en las tiendas.Recordé que tenía guardados unos cuadros que había hecho a punto de cruz,así que busqué uno que encajara bien en mi vestidor (en la foto se ve que entra a la perfección).Me hice de una tabla de madera de la misma medida y le puse entre los dos un trozo del filtro que se usa para las campanas extractoras.Lo sujeté todo bien,con pegamento en los bordes y cosiendo las esquinas,y éste fué el resultado.Así tengo siempre a mano mis pendientes y algún que otro broche.
Otro día,mientras cogía prestados unos pendientes que mi hija no se había llevado,me dí cuenta de que podía sacarle partido al corcho que tenía sobre la mesa.Así que busqué un cordón de cuero (que había recortado de un cinturón hace tiempo),y lo sujeté a los lados,con las chinchetas que estaban en el corcho.De esta forma,cuando viene,siempre tiene los pendientes a mano y ordenados.
No son tan elegantes como los de las tiendas,pero me hacen muy buen papel.